Los “Gafas De Dios” - Devocionales Cristianos

Los “Gafas De Dios”

“Abre mis ojos, y miraré Las maravillas de tu ley” (Salmos
119:18).
“¿Usted no odiaría usar gafas el tiempo todo?” preguntó un
pequeño niño al colega con quien estaba brincando. “No”,
contestó el otro niño bien despacio. “No si yo tuviese gafas
del tipo que mi abuela usa. Ve como colocar todas las cosas
en orden, ve muchas cosas buenas para hacer en días
lluviosos, ve cuando las personas están cansadas y hace de
todo para que se sientan mejores, ella siempre ve lo que
usted tenciona hacer, aun cuando usted no haga
correctamente. Yo pregunté a ella, cierto día, como ella
consigue ver de aquél modo el tiempo todo y ella me dijo que
ha sido la manera como aprendió a mirar todas las cosas
mientras envejecía. Entonces solo puede ser su gafas.”
¿Cómo hemos mirado para las cosas qué nos cercan? ¿Con un
mirar crítico de reprobación o con un mirar cristiano y
amoroso? ¿Que contemplamos cuando miramos para nuestros
amigos, vecinos, parientes y personas en general con quien
deparamos todos los días? ¿Observamos sus defectos,
comparándolos a nuestra “superioridad” o con un mirar de
amor solo conseguimos columbrar sus calidades y el potencial
para ser y hacer personas felices?
Cuando miramos con los “gafas de Dios” el mundo se vuelve
más bonito y agradable. aun cuando los días estén
encapotados y lluviosos, conseguimos notar el coloreado de
las flores en el jardín, los esquejes de los árboles
balanceando mientras pájaros entonan armoniosas melodías, la
sonrisa de un niño volviendo a casa con sus uniformes
mojados, un rayo de sol que aún no apareció pero que
ciertamente luego surgirá para clarear aquel día.
Sin los “gafas de Dios” nuestros ojos se prenden a cosas
desagradables sin entender qué son pasajeras. Con ellos,
enxergamos, luego adelante, las Campinas verde de
incontables bendiciones que Dios ha colocado a todo instante
a nuestra disposición.

Recordando

Algunos días nos despertamos con dolor en las articulaciones y con el ánimo apagado y nos preguntamos cómo podemos sacudirnos el letargo y llegar al final del día.

He aquí una idea: Al igual que David, trata de elevar tu agradecimiento a Dios. Usa tu mente y tu memoria para volver a encender nuestro agradecimiento por todos los “beneficios” de Dios (Sal. 103:2). La gratitud llevará al gozo.
Agradece a Dios por Su perdón. El “perdona todas tus iniquidades” (v. 3), y “ha arrojado a las profundidades del mar todos tus pecados” (Mi. 7:19).

Agradécele por sanar tus enfermedades (v. 3). Dios usa las dolencias y los desórdenes para atraerte más profundamente a Su amor y cuidado. Y, un día, cuando tu Señor venga por ti, Él sanará todas tus enfermedades.

Agradécele por coronar tu vida “de bondad y compasión” (v.4).
Agradece a Aquél que satisface tus deseos (v. 5). Él es tu satisfacción. Cada día, Él renueva tus fuerzas y tu vigor. Luego, tu espíritu puede elevarse y alzar vuelo como el águila.

“Bendice, alma mía, al SEÑOR, y no olvides ninguno de sus beneficios.” (v.2). -David Roper
La gratitud es la memoria de un corazón contento.
Bendice, alma mía, al SEÑOR, y no olvides ninguno de sus beneficios. Salmos 103:2

Dios responde

Como Moisés levantó la serpiente en el desierto,así es necesario que el Hijo del Hombre sea levantado,para que todo aquel que en él cree,no se pierda, mas tenga vida eterna.Juan 3:14-15.

La palabra de la cruz es locura a los que se pierden;pero a los que se salvan, esto es,a nosotros, es poder de Dios.1 Corintios 1:18.

Dios responde a su manera
Los israelitas liberados de la esclavitud de Egipto atravesaban el desierto de la península del Sinaí. Aunque estaban protegidos de múltiples peligros y milagrosamente alimentados, a menudo se quejaban de su Dios. Por eso, como castigo, Dios les envió unas serpientes cuya mordedura era mortal (Números 21:4-9).
Entonces el pueblo reconoció su ingratitud y pidió a Moisés: “Ruega al Señor que quite de nosotros estas serpientes”. Moisés oró, pero Dios no quitó las serpientes.
Sin embargo, Dios deseaba salvar a su pueblo de esa plaga, pero era necesario que cada israelita tuviera fe. Entonces dijo a Moisés: “
Hazte una serpiente ardiente, y ponla sobre una asta; y cualquiera que fuere mordido y mirare a ella, vivirá” (v. 8).
Quizás algunos israelitas se quejaron, diciendo: -¿Nos harán creer que al mirar un pedazo de bronce fijado en un asta vamos a curarnos? Si Dios quiere salvarnos, hay un solo medio: ¡que retire las serpientes! Sin embargo, “cuando alguna serpiente mordía a alguno, miraba a la serpiente de bronce, y vivía” (v. 9).
Muchos siglos más tarde, Dios dio un medio universal de salvación: la muerte de Cristo en la cruz a favor de los que creen. Algunos cuestionan el valor de este medio para ser perdonado, pero sólo quienes lo aceptan hallan la paz con Dios.

DIOS LOS BENDIGA HERMANOS

Reflexiones Cristianas - Un día a la vez

Hay dos días en cada semana en los que no nos debemos preocupar. Dos días que se deben guardar libres de miedo y ansiedad.

Uno de esos días es ayer Ayer, con sus equivocaciones y pesares, sus faltas y confusiones, sus dolores y tristezas.

Ayer ha pasado para siempre, fuera de nuestro control; y todo el dinero del mundo no podría cambiar ni una cosa que hayamos hecho, ni podemos borrar una palabra. Ayer ya pasó.

El otro día sobre el que no debemos de preocuparnos es mañana Mañana, con sus posibles adversarios, sus problemas, sus promesas grandes y sus pequeños logros.

Mañana volverá a salir el sol, ya sea en esplendor o detrás de una máscara de nubes, pero subirá. Hasta que llegue no tenemos parte en mañana, pues aún no ha nacido.

Y sólo queda un día: HOY Cualquier hombre puede pelear la batalla de un solo día.

Cuando nos cargamos con esas horripilantes eternidades: Ayer y Mañana, entonces nos derrumbamos. No es la experiencia de hoy lo que lastima a los hombres, sino la amarga culpa, algo que sucedió ayer, y el miedo de lo que traerá el mañana. Vivamos pues, tan solo un día a la vez, y dejemos confiadamente a Dios todo lo demás.

Para Recordar:

"Así que, no os afanéis por el día de mañana, porque el día de mañana traerá su afán. Basta a cada día su propio mal" (Mateo 6:34). 29

The Silent Sermon

A member of a certain church, who previously had been attending services regularly, stopped going. After a few weeks, the minister decided to visit him. It was a chilly day. That evening, the minister found the man at home all alone sitting by a blazing fire. Guessing the reason for his minister's visit, the man welcomed him, and led him to a comfortable chair near the fireplace and waited.

The minister made himself at home but said nothing. In the grave silence, he contemplated the dance of the flames around the burning logs. After some minutes, he took the fire tongs, carefully picking up a brightly burning ember and placed it to one side of the hearth all alone. Then he sat back in his chair, still silent.


The host watched all this in quiet contemplation. As the one lone ember's flame flickered and diminished, there was a momentary glow and than its fire was no more. Soon it was cold and dead. Not a word had been spoken since the initial greeting. The minister glanced at his watch and chose this time to leave. He slowly stood up, picked up the cold, dead ember and placed it back in the middle of the fire. Immediately it began to glow once more, with the warmth of the burning coals around it. As the minister reached the door to leave, his host said, with a tear running down his cheek," Thank you so much for your fiery sermon. I shall be back in church next Sunday."

LA VAQUITA

LA VAQUITA

~ Autor desconocido ~ 


Mientras más amo, más realizo el impacto de la actitud en la vida.

Actitud es a menudo más importante que los hechos.
Actitud es más importante que el dinero.
Actitud es más importante que el pasado.
Actitud es más importante que las circunstancias.
Actitud es más importante que los fracasos o los éxitos.
Actitud es más importante que lo que la otra gente piensa, dice o hace.
Actitud es más importante que la habilidad física, o capacidad mental.
Actitud destruirá una compañía... una iglesia... o un hogar...

Lo notable es que tengo una opción todos los días, con respecto a la actitud que abrazaré para ese día.
No puedo cambiar el pasado.
No puedo controlar el futuro.
No puedo controlar cómo actuará otro persona.
La única cosa que puedo hacer es controlar mi propia actitud.

Estoy convencido de que la vida es 10% lo que me sucede, y 90% cómo reacciono a ello.
Todo depende de mí, porque yo estoy a cargo de mi ACTITUD.

~ Autor desconocido ~